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sábado, 14 de julio de 2012

EL RODEO Y SU HISTORIA

Ya en la etapa de la Independencia, la casi totalidad de los próceres eran oficiales de caballería. Y llegaban a esa arma dotados de grandes atributos, adquiridos en la práctica de juegos ecuestres huasos.

Se piensa que el rodeo chileno nació en los tiempos del gobernador García Hurtado de Mendoza, oficial de caballería altamente capacitado.

Como los campos eran abiertos, el gobernador ordenó que cada 24 y 25 de julio, fiesta del Apóstol Santiago, patrono de la ciudad, se hicieran rodeos en la Plaza de Armas para reunir, marcar y separar al ganado.

Por una ordenanza del Cabildo, los rodeos se hicieron obligatorios el día 7 de octubre, festividad de San Marcos.



El camino a proclamarse como el deporte nacional

Con el tiempo, esta actividad comienza a tener algunas reglas. Así, a fines del siglo XVII se estipula que la pista en que se separa el ganado sea rectangular, con una longitud aproximada de 75 metros. Ya en esta época, quienes demostraban dominar a su caballo eran objeto de admiración.

En 1860 se impone definitivamente "la medialuna". El corral deja de ser rectangular y pasa a transformarse en una circunferencia, donde se encierran treinta o más cabezas de ganado. Desde ahí, cada pareja debía sacar el animal de sus marcas.

Más adelante surgieron las quinchas, donde debía realizarse la atajada, que se premiaba o castigaba con puntos buenos o malos.

En 1927, durante el gobierno del General Carlos Ibáñez del Campo, se dicta la ley que legisla acerca de la reglamentación de las Corridas de Vacas. Es más, se establece como obligación el hecho de que en todo rodeo oficial se corran dos series exclusivas para reproductores de fina sangre chilena, calidad que se inscripción de ellos en los Registros Genealógicos a cargo de la Sociedad Nacional de Agricultura.

El año 1946 sería también muy importante. Y es que se forma la Asociación de Criadores de Caballos, cuyo objetivo era reglamentar la crianza del caballo de fina sangre chilena y difundir y controlar el rodeo. Por 15 años esta asociación dirigió el rodeo en nuestro país.

Sin embargo, nacería la Federación del Rodeo Chileno, el 22 de mayo de 1961, bajo la firma del presidente Jorge Alessandri Rodríguez. En tanto, el rodeo debería pasar por varias barreras para llegar ser el deporte nacional. Pero, el 10 de enero de 1962 finalmente lo logra. Esa fecha fue reconocido como Deporte Oficial, afiliado al Comité Olímpico de Chile, por oficio Nº269 del Consejo Nacional de Deportes y Comité Olímpico de Chile.

¿Cómo se corre?

En el rodeo, dos jinetes montados sobre caballos de raza chilena, deben seguir y arrear a un novillo dentro de una medialuna, guiándolo en una especie de tenaza formada por las dos cabalgaduras.

Al llegar a una zona llamada "atajada", los jinetes deben detener al novillo de acuerdo a una serie de exigencias técnicas: en tres oportunidades, sobre dos quinchas acolchadas.

El rodeo completo se hace generalmente en dos días, casi siempre el fin de semana, con lo que se transforma en una fiesta social. Se contempla un programa de corridas de casi ocho horas diarias y al mismo tiempo se escucha música chilena, se baila y se come. Hoy se cuenta con 21 asociaciones, 185 clubes a lo largo del país y 200 medialunas.

La medialuna

La medialuna es una circunferencia de 20 a 25 metros de radio. En un costado de ella se ubica el apiñadero, que tiene 18 a 22 metros de radio. En ese lugar se inicia la carrera con sus dos puertas cerradas.

Ubicadas "matemáticamente" frente a frente y muy cerca de los extremos del apiñadero, se encuentran las atajadas o quinchas, una zona de 12 metros de sacos acolchados, donde se tiene que atajar al novillo.

La distancia entre cada atajada es de 64 a 66 metros. Tanto jinetes como caballos recorren esta distancia cuatro veces, tres para atajar y la última para echar al novillo fuera de la medialuna.

La acción en su totalidad se conoce como "carrera corrida". Antes de cada atajada existe una señal, llamada línea de postura, ubicada a 10 metros de ésta, en la que se obliga al caballo que va a atajar a ir con uno de sus pechos en contacto sobre el novillo. Determina a través de la

Entre todas las fiestas y juegos típicos -de adultos- de nuestro país, el rodeo es uno de los más emocionantes, alegres y llenos de colorido. Describiéndolo en forma simple, podría decir que simboliza la lucha permanente del hombre con el animal, para someterlo a las necesidades de la agricultura. En esta lucha, jinete y caballo son un todo que batalla hasta imponerse a cada pieza del ganado vacuno. Actualmente, el rodeo es una práctica deportiva criolla que se rige por normas muy estrictas, pero se originó en el duro trabajo del campesino. Nació hace siglos, de la necesidad de ordenar el ganado. En cada primavera, los animales eran traídos desde los cerros, donde pasaban el invierno. De regreso, había que comprobar el número de animales, marcar los nuevos y "arreglar" o castrar los novillos. En la traída del ganado participaban los huasos más fuertes y hábiles en el manejo del caballo y del lazo. Había que conducir a los animales bordeando precipicios, cruzando ríos, bajando y subiendo pendientes. Muchos vacunos se espantaban y descarriaban, y los huasos tenían que correr velozmente tras ellos, atajarlos y lacerarlos, para llevarlos de nuevo a unirse al grueso del ganado. Una vez reunidos, había que rodearlos en rápida carrera para separar los que pertenecían a distintos dueños. Finalmente, se les llevaba a los corrales. Hacerlos entrar por la "manga" o camino que lleva a cada uno de ellos era difícil, porque los vacunos se desordenaban y corrían desorientados. Dentro del corral, se apartaban los que iban a ser "arreglados" y los que debían marcarse. Todo esto en diestras manos del huaso con su lazo y su caballo. Los animales bajaban, de los cerros briosos y rebeldes, de modo que controlarlos exigía mucha pericia. Dominarlos, era para los huasos motivo de gran satisfacción, porque así demostraban su capacidad y fortaleza física. Como esta fama generó rivalidad al elegir los mejores, se originó el juego: el rodeo

Su historia: El rodeo se consideró como deporte nacional el 10 de enero de 1962 por el Consejo Nacional de Deportes y Comité Olímpico de Chile. El rodeo se remonta a los principios de nuestra historia. Su impulsor fue don García Hurtado de Mendoza. Como los campos en esa época no estaban cercados y había que contar y marcar a los animales, mandó efectuar rodeos en la Plaza de Armas durante los Díaz 24 y 25 de julio, fiesta del apóstol Santiago. Posteriormente una ordenanza del Cabildo de Santiago, obligó a cambiar la fecha al 7 de octubre de cada año, por la fiesta de San Marcos. El objetivo era el mismo. Los jinetes debían tener gran destreza para llevar los animales a los corrales, además de tener caballos bien amaestrados. En 1860 se impone en forma definitiva la medialuna, dentro de la cual se crea el apiñadero, (corral en el que se encierran 30 o más cabezas de ganado). Cada pareja debe sacar el ganado de su marca sin otra ayuda que su habilidad. Se crean las quinchas, donde se realiza la atajada, espacio demarcado por dos banderas. Si se aprueba o reprueba la atajada, se suman o se restan puntos. Desde la época de don García Hurtado de Mendoza que se premia a los jinetes más diestros, es lo que se denomina "movimiento a la rienda". En el año 1927, durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, se legisla sobre las reglas de las corridas de vacas. Para evitar que la raza de caballos chilenos, que representa un orgullo, desapareciera producto del mestizaje, se reglamentó que obligatoriamente se corrieran dos series para reproductores de fina sangre chilena, calidad determinada por la Sociedad Nacional de Agricultura. En 1946 se forma la Asociación de Criadores de Caballos, cuyo objetivo era reglamentar la crianza del caballo de fina sangre chilena y difundir y controlar el rodeo. La Federación del Rodeo Chileno nace el 22 de mayo de 1961. Hoy se cuenta con 30 asociaciones y 240 clubes a lo largo del país y 200 medialunas

El rodeo

Nace en la época de la conquista bajo el gobierno de don García Hurtado de Mendoza. Durante su mandato ordenó que cada 24 y 25 de Julio (fiesta del apóstol Santiago) se reuniera el ganado en lo que hoy es la plaza de armas de Santiago para ser marcado y seleccionado. Posteriormente se hizo obligatorio ese rodeo. Aunque el escenario fue el mismo, la fecha se fijó para el 7 de Octubre, día de San Marcos. El objetivo se mantenía, pero ya se exigió que la labor de traslado a los diferentes corrales la hicieran jinetes en caballos extraordinariamente adiestrados.

Fue a fines del siglo XVII que el rodeo comenzó a reglamentarse. La pista en que se separaba el ganado tomó la forma rectangular y tenía una longitud de 75 metros. Los jinetes retiraban el ganado de los corrales y en la pista central debían de demostrar todas sus habilidades para apartarlo y conducir el suyo sin ayuda de otros jinetes. Toda esta acción estaba reglamentada y los jinetes más diestros fueron objetos de grandes honores.

Finalmente en 1860 se impuso la medialuna. El corral cambió su forma rectangular dándole paso a la circunferencia que hoy conocemos. Con el tiempo surgieron las quinchas donde debía realizarse la atajada y, junto con ello, los puntajes, premiándose la labor con puntos buenos y malos.

De este manera fue creado el rodeo que hoy en día conocemos, que es sólo de nuestra patria y tanto nos enorgullece.

El campo es el lugar, donde las tradiciones de nuestro pueblo se mantienen más vivas. Rodeo, vendimia, rayuela, carrera a la chilena, son algunas de las actividades que en la intimidad de pueblos, aldeas o villorrios, se celebran año a año en distintas fechas. Septiembre, sin embargo, es el mes emblemático para revivir toda las tradiciones que, durante el año, a veces duermen en nuestro recuerdo.

Entre las más típicas fiestas campesinas, está el rodeo. En la estación de otoño, en todas las haciendas de Chile, se procede a la reunión de ganado con el fin de contarlo, marcarlo, separar los animales para la venta y, en fin, todas las etapas de selección que las cabezas de ganado requieren.

En el arreo y encierro de los animales, el rodeo, los encargados de la faena dan grandes muestras de destreza. Son justamente estas facultades las que dieron origen a la demostración pública que se realiza en la medialuna.

Se trata de un torneo llevado a cabo en una pista circular de 40 metros de diámetro. El piso es de arena con salitre y los asientos rodean la pista en una tribuna circular. La medialuna cuenta con portones para que los animales que van a "correrse" -generalmente novillos o vaquillas- puedan entrar y salir. Los jinetes corren en parejas mientras un arriero, con gritos estridentes, provoca la carrera del animal que busca la salida del semicírculo mientras el jinete procura alcanzarlo o detenerlo en un punto determinado, que es una pared de chilca (vegetal resinoso) que termina en cada extremo con una bandera chilena.

La cueca se convirtió en el baile típico nacional

Eminentemente campesina, surgió, según algunos, en rebeldía a la Corona española, como símbolo de la naciente vida republicana. Se baila en todo el país, aunque con variaciones coreográficas.

Representa la rueda del gallo a la gallina, el cortejo amoroso de una pareja o el asedio, en medio de un potrero, del huaso a una potranca, a la que trata de atrapar con un lazo. Hombre y mujer bailan enarbolando sus pañuelos, al son del canto y de instrumentos como la guitarra, el arpa y el acordeón.

Aún hoy, cuando la maquinaria moderna ha invadido las labores agrícolas, en el campo chileno perduran costumbres como la trilla a yegua, para separar el trigo de la paja; y el rodeo, en el que una pareja de jinetes debe atajar a un novillo en un lugar determinado de una medialuna (empalizada forrada en paja).

Chiloé, en el sur, es tierra de mitos, leyendas y tradiciones. Allí existen personajes como "La Pincoya", diosa de la fertilidad de playas y mares, y "El Trauco", un fauno feo y enano que vive en los bosques, ataca a los hombres y seduce a las mujeres.

La "Minga" es otra de las tradiciones de Chiloé. Es un trabajo realizado con ayuda de amigos y vecinos. Por ejemplo, para mudarse de vivienda: se monta la casa sobre troncos, se tira con bueyes y se lleva a su nuevo destino, a veces incluso por mar. El dueño de casa sólo tiene que proporcionar comida y sobre todo bebida para recuperar las fuerzas.

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