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sábado, 14 de julio de 2012

ARROZ CON LECHE

Las niñas y niños se toman de las manos, forman un círculo y giran cantando.

Algunas de las versiones que corren en Chile:
Arroz con leche
me quiero casar,
con una niñita
de Portugal.


Con ésta sí,
con ésta no,
con ésta sí
que me caso yo.
En este final me caso yo, se abrazan con la compañera. Otras veces es:
Arroz con leche,
me quiero casar,
con una señorita
de Portugal,
que sepa coser,
que sepa bordar,
que sepa las tablas
de multiplicar.

Con ésta, sí, con ésta, no.
Con ésta, sí que me caso yo.
Entre las modalidades de la época actual, figuran éstas que dicen relación con los cantantes de figuración y los cadetes de la Escuela Naval, que ofrece el profesor Juan Pérez Ortega, en su obra Música folklórica infantil chilena, cuyos textos son los que siguen:
Arroz con leche
me quiero casar
con Salvatore Adamo
y Hervé Vilard.


Con Yaco, sí;
con Sandro, no:
con Rafael de España
me caso yo.


Arroz con leche
me quiero casar
con un joven cadete
de la Naval.


Que sepa nadar,
que sepa bogar,
que sepa hacer saludos
al capitán,


con éste sí,
con éste no;
con este comandante
me caso yo.
En los juegos infantiles guatemaltecos se encuentra la novedad que en el Arroz con leche, es el niño el que desea casarse:
—Papá, mamá, me quiero casar,
con una muchacha que sepa bailar.


—Cásate, cásate, que yo te daré,
zapatos y media color del café.

—Arroz con leche, me quiero casar.


Si me caso con la negrita,

se me enoja la blanquita.
En el Cancionero popular de Santiago del Estero de Orestes Di Lullo (1898), acreditado como uno de los estudiosos informado y responsable, registra esta versión:
Arroz con leche,
me quiero casar,
con una señorita
de San Nicolás,
que sepa coser,
que sepa bordar,
que sepa abrir la puerta
para ir a jugar.
Ildefonso Pereda Valdés (1899), poeta dueño de una extensa bibliografía folklórica uruguaya como El negro rioplatense y otros ensayos, Medicina popular y folklore mágico del Uruguay, en el Cancionero popular uruguayo recogió esta:
Arroz con leche
me quiero casar,
con una niñita
del barrio oriental,
que sepa coser,
que sepa bordar,
que sepa hacer medias
para un general.
Las partes literaria y musical del Arroz con leche, difieren en numerosos países, a la vez que, este cantar, corre en infinitas versiones fusionado conLa viudita.
Arroz con leche
se quiere casar
con una viudita
de la capitaI;
que sepa coser,
que sepa bordar,
que ponga la aguja
en su lugar.

Yo soy la viudita
la hija del rey,
me quiero casar
y no encuentro con quien.

Contigo, sí,
contigo, no,
contigo mi vida,
me casaré yo.
República Dominicana:
Arroz con leche
se quiere casar
con una viudita
de la capital,
que sepa coser,
que sepa bordar
que ponga la aguja
en su mismo lugar.
Tin, tan,
sopita de pan,
si no me dan
café con pan,
le saco la leva
al sacristán.
Venezuela, la versión empieza:
Arroz con leche;
me quiero casar
con una mocita de la capital,
que sepa coser,
que sepa bordar,
que ponga la mesa
en su santo lugar.


—Yo soy la viudita,
la hija del rey,
me quiero casar
y no encuentro con quien.
—Pues siendo tan bella
y no hallas con quien,
elige a tu gusto
que aquí tienes cien.
Siempre en Venezuela, es:
Arroz con coco,
me quiero casar,
con una viudita
de la capital,
que sepa coser,
que sepa bordar,
que ponga la mesa
en su santo lugar.


—Contigo, sí,
contigo, no,
contigo, mi vida,
me casaré yo.
El cambio de leche por coco se produjo hace algunos años en Venezuela, alteración por alusión al tropical fruto.
Origen. Español. Rima que refleja la elección de novia o la aceptación de esposo, con que las niñas hacen sus corros. La inspiración gira entorno de la boda. Vasto es el repertorio de los textos que cantan los niños españoles y americanos que tratan de amor.

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